Zona de Amenaza Alta
Contempla amenaza por las lavas que se originen en los picos Norte y Central. Estas zonas fueron calculadas teniendo en cuenta que pueden avanzar por cauces y depresiones topográficas, hasta cerca de 5,0 km, a partir del foco de emisión, con un espesor de 40 m. Son el tipo de erupción con mayor probabilidad de ocurrencia. Además, contempla amenaza por lahares pues, fuera de sus efectos arrasantes, son el tipo de producto con mayor probabilidad de ocurrencia, ya que cualquier erupción los puede generar. Esta zona está comprendida en los primeros 5 km, a partir de los centros de emisión. En esta área, por su extrema cercanía a los centros eruptivos, existe una probabilidad alta de ser afectada, fuera de los flujos de lava y los lahares, por flujos y caídas piroclásticos, por sismos y por gases volcánicos.
Zona de Amenaza Media
Pueden darse una o más de las siguientes amenazas: lavas originadas en el Pico Sur, con recorridos máximos de 5 km. Lavas originadas en todos los demás picos. Flujos y caídas de piroclastos (entre 5 y 8 km, contados a partir de los centros de emisión). Cada uno de los tipos de erupción considerados acá, posee una probabilidad de ocurrencia baja. Sin embargo, se considera que sus áreas de influencia son zonas de amenaza media debido a que varias pueden ocurrir simultáneamente y que están localizadas sobre el edificio volcánico, a distancias relativamente cortas de los posibles centros de emisión; además, pueden sufrir los rigores de sismos y emisiones gaseosas.
Zona de Amenaza Baja
Comprende zonas del edificio volcánico no incluidas en amenaza alta y media, las cuales pueden ser afectadas por: lavas del tamaño pre-Huila, flujos piroclásticos originados a partir del colapso de domos o lavas, piroclastos de caída, avalanchas de escombros.
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